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Haciendo cruces sin ver al diablo, El costo de la paranoia en la toma de decisiones

  • Foto del escritor: Jorge Rivas Don Refrán
    Jorge Rivas Don Refrán
  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura


Hay gente que vive con un rosario en la mano y un susto en el cuerpo. Se la pasan persignándose y haciendo cruces sin ver al diablo. En la casa uno dice 'bueno, es precavido', pero en una empresa, el que se asusta antes de tiempo termina asustando la producción, los ingresos y hasta a los clientes."




En el mundo de los negocios, especialmente cuando la cosa está movida, es fácil caer en la trampa de la "sobre-prevención". Hay líderes que, por miedo a lo que podría pasar, terminan trancando el juego de lo que está pasando.


La Parálisis por Susto: Es ese gerente que frena una inversión necesaria o una compra de materia prima porque "escuchó un rumor" de que algo podría cambiar el mes que viene. Se pone a hacer cruces y deja que la oportunidad se le escape de las manos.


Agotar al equipo por fantasmas: Cuando un líder vive asustado, transmite esa ansiedad. Pone a la gente a hacer planes de contingencia para problemas que no existen, desviando la energía de lo que sí es urgente: producir y vender.

Hacer cruces sin ver al diablo es gastar recursos (tiempo, dinero y neuronas) en protegernos de enemigos imaginarios, mientras los problemas reales se nos meten por la cocina porque no estábamos pendientes.


Consejos para no vivir persignándose:

El líder criollo no se guía por el "me dijeron" o el "capaz y pasa". Se guía por indicadores. Si el diablo no aparece en los números, no pierda el tiempo haciendo cruces; siga trabajando.


Tener un plan de emergencia es ser un líder responsable. Vivir en emergencia sin que haya pasado nada es ser un líder ineficiente. El plan se guarda en la gaveta; el pánico se nota en la cara y contagia a la planta.


Como dicen en el llano, "al que le toca, le toca". El buen líder espera a verle los cachos al problema para reaccionar con puntería, no anda tirando flechas al aire por si acaso.

La prudencia es una virtud, pero la paranoia es un defecto caro. No gaste su fe ni su paciencia en problemas que todavía no han nacido. Prepárese, sí, pero no deje de caminar por miedo a tropezar con una sombra.


Porque la verdad, mis panas, es que en este país muchos se la pasan haciendo cruces, pero cuando el diablo aparece de verdad, los agarra sin confesarse.


– Don Refrán Visita: https://www.soydonrefran.com/

 
 
 

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