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El mejor momento

Luis llega temprano a su trabajo, aproximadamente una hora antes que el resto del personal. Aprovecha esos momentos para leer las noticias y navegar por sus redes sociales. Así se siente informado y listo para iniciar su jornada de trabajo. Cuando comienzan a llegar sus compañeros los saluda e intercambia algunas palabras y con frecuencia se toma un café con algunos de ellos. Al volver a su oficina lee sus correos y comienza a trabajar con lo que le parece más importante. Pasa su mañana bastante ocupado entre los asuntos pendientes y las solicitudes nuevas que le van llegando, a las cuales les asigna prioridad. Después de almuerzo recuerda que tiene que completar un informe para ser entregado a la mañana siguiente, el cual es de suma importancia para sus objetivos, pero se había comprometido con una compañera para hacer una visita a la planta y explicarle unos procesos que a ella le interesaban. Como faltan algunos minutos para esta actividad decide comenzar con el informe, pero se encuentra cansado y esta no es su mejor hora, así que decide elaborar el informe a primera hora de la mañana, justo antes de la reunión, que es cuando se siente más productivo.


El caso de Luis se repite con frecuencia. Sus momentos más productivos los dedica a labores que no requieren concentración y cuando intenta hacer algo importante no puede hacerlo.


Una de las premisas más significativas para hacer buen uso del tiempo consiste en analizarnos, conocer nuestros hábitos y la actitud que asumimos con respecto al tiempo. Por eso es fundamental que observes con atención en cuáles momentos del día eres más productivo y en cuáles otros te cuesta concentrarte. La mayoría de las personas se dará cuenta de que los primeros momentos de la mañana suelen ser los más productivos ya que la mente se encuentra fresca y dispuesta. Otras personas descubren que son poco productivas al comienzo del día y en la medida en que transcurren las horas aumenta su capacidad para involucrarse en actividades que requieren concentración.


Una vez has determinado cuáles son tus mejores momentos, debes tomar la decisión trascendental de protegerlos. Durante este tiempo, evita las reuniones, las citas y compromisos, las interrupciones, si es posible ayúdate con música que estimule tu concentración y enfócate en trabajar en aquello que es realmente importante; esto es, aquellas actividades que te ayudan a conseguir tus objetivos. Evita dedicar estos momentos a actividades triviales que no aportan al cumplimiento de ellos. Si logras dedicar al menos 90 minutos todos los días a tus actividades más importantes, y lo haces durante tus horas más productivas, habrás dado un paso muy importante para aumentar tu productividad.

El confinamiento al que hemos sido sometidos nos presenta otros retos parecidos al de Luis, pero en el hogar. Tenemos más control sobre nuestro tiempo ya que no estamos siendo “vigilados” pero se nos presentan otro tipo de interrupciones. Sin embargo, los principios siguen siendo los mismos: descubrir cuáles son nuestros momentos más productivos, protegerlos dentro de lo posible y en las circunstancias que nos rodeen y enfocarnos en lo que es realmente importante.




Autor

Gustavo Yepes

Coach. Conferencista. Experto en Gestión del tiempo

Aliado de "Y eso, ¿cómo se come?" en Hyggelink

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