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Pausa necesaria: La decisión afortunada del líder, en clave de jazz.

  • Foto del escritor: Arnaldo González Graterol
    Arnaldo González Graterol
  • hace 4 días
  • 3 Min. de lectura

Hay noches en Madrid en las que el jazz parece susurrar verdades que evitamos durante el día y, a veces, durante toda la vida. Recuerdo una de esas veladas: un saxofón dibujaba notas lentas, casi suspendidas y con «silencios», como si cada una pidiera permiso para existir...


En ese instante, pensé en algo que rara vez asociamos con el liderazgo: la capacidad de hacer una pausa. De escuchar. De no hacer. De dejar que el silencio diga lo que la prisa no permite.

Esa idea volvió a mí cuando releí un mensaje de Bronnie Ware gracias a la sugerencia de un buen amigo. Ella es la enfermera australiana que acompañó a cientos de personas en sus últimas semanas de vida.


En su libro The Top Five Regrets of the Dying, Ware recoge confesiones que, como un buen estándar de jazz, revela más en lo que calla que en lo que dice. Entre ellas, una frase que resuena como un contrabajo marcando el pulso: «Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo(a)».


Ese arrepentimiento —el más frecuente— es un espejo incómodo. Muchas personas reconocían que habían seguido caminos impuestos, dejando sus verdaderos sueños en un cajón que nunca volvieron a abrir. Y mientras lo leía, pensé: ¿Cuántos líderes viven así, ejecutando partituras ajenas, sin atreverse a improvisar la suya, por cumplir solamente expectativas ajenas?


El ritmo que olvidamos escuchar


Ware también recogió otro lamento: «Ojalá no hubiera trabajado tanto». En especial entre los hombres, desafortunadamente por mi género, aparecía el dolor de haberse perdido la vida cotidiana por priorizar el trabajo.


¿No es paradójico? En un mundo que idolatra la productividad, lo que más pesa al final no son los logros, sino las ausencias.

El jazz lo sabe desde siempre: no hay música sin pausa. No hay swing sin espacio. No hay improvisación sin escucha profunda. Y, sin embargo, en el liderazgo moderno tendemos a confundir movimiento con sentido, velocidad con visión y ruido con presencia.


Otro de los arrepentimientos decía: «Ojalá hubiera tenido el coraje de expresar mis sentimientos». Guardar emociones por miedo al «qué dirán» o a «no pertenecer a la tribu». Eso llevó a muchos a vidas mediocres. ¿Cuántas veces un líder calla lo esencial por mantener una armonía superficial? El jazz nos enseña lo contrario: cada instrumento tiene derecho a su voz, incluso cuando desafía o «desarmoniza».


Liderar con autenticidad: Es una partitura que se escribe viviendo. No hay otra forma de hacerlo.

Creemos que el liderazgo no es solo dirección: es autenticidad, presencia, ritmo y creación colectiva. Es identificar cuándo es el momento de entrar, cuándo hacer una pausa y cuándo dejar que otro tome el control. Nuestra propuesta, alineada con el jazz, se enfoca en desafiar lo que se espera de cada uno. Es propiciar el ser que eres en esencia para lograr resonancia.


Los arrepentimientos que recoge Ware en su libro, nos recuerdan que la felicidad es una decisión diaria. «Ojalá me hubiera permitido ser más feliz», decían muchos. Y esa frase, tan sencilla, es casi un manifiesto jazzístico: la felicidad no se espera, se improvisa cada día con la convicción de que es la base fundamental para alcanzar los objetivos.


Y hablando de felicidad, no quisiera concluir sin hacer una referencia tangencial al afamado doctor Manuel Sans Segarra que indica, muy acertadamente, cuando se refiere a la relación directa entre felicidad y música, cuando asevera que hay música «… que puede tener un efecto similar al de la meditación».


Es algo que me consta… Por ello, podría conectar mi aseveración con lo asociado al liderazgo auténtico: Su poder no siempre se ve, pero puede sentirse.


Recuerda: El liderazgo, como el jazz, no se mide por la cantidad de notas que tocamos, sino por la verdad que dejamos resonar en cada una de ellas.


Autor

Arnaldo González Graterol 

Autor de la competencia Liderazgo de personas y equipos



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