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Entender a las nuevas generaciones

Actualizado: 21 ago 2023

Este artículo se originó en una consulta que me hiciera un lector de nuestro libro, que, como muchos, tiene esa pregunta de manera recurrente rondándole por su mente.


Lo que sucede es que vivimos una época en la que conviven generaciones con grandes diferencias. Esto, aunado al crecimiento exponencial de la tecnología, hace que la comunicación entre jefes y colaboradores tenga ese factor de perturbación que no existía en la época en la que estaba presente la obediencia al jefe sin cuestionamiento.


En tal sentido y partiendo del hecho que estamos frente a un cambio de paradigma, resulta casi obligatoria la presencia de una crisis que, como lo comento en otro tema de mi competencia, corresponde a otra faceta de una única crisis, que es esencialmente de percepción. De una percepción errada que se presenta cuando intentamos aplicar los conceptos de una visión anticuada del mundo al mundo moderno.


Cuando esto sucede, la primera reacción es la de rechazo. Sucede siempre que el esquema «aprobado por la mayoría» se ve cuestionado. Cuando ese cuestionamiento, de paso, viene «de unos imberbes», como dicen muchos (partiendo de la definición que se refiere a aquel «que actúa de forma infantil o de manera tonta y caprichosa»), el rechazo tiene la «justificación» que supuestamente necesitamos para actuar.

Por ello considero que, para entender a las generaciones distintas a la nuestra, desde mi óptica, una vez que reconozcamos las diferencias que existen, lo más importante es que asumamos el compromiso personal de ser nosotros quienes tomemos las acciones para acercarnos a ellos y no esperar lo contrario.


Por otra parte, debemos olvidarnos, literalmente, de lo preconceptos aprendidos por nuestra generación, asociados al trato subordinado que nos enseñaron que debíamos tener con nuestros mayores. En estas generaciones eso simplemente no aplica.


En tercer lugar, y esto como un hábito que debemos aplicar a todo, literalmente, debemos practicar la escucha activa y la indagación permanente sin filtros ni prejuicios de ningún tipo. En esta época, esta competencia es de obligatorio aprendizaje y aplicación. Sirve para comunicarnos efectivamente, para negociar y para un sinnúmero de situaciones donde tenerla o no, hace la diferencia entre el éxito y el fracaso.


En cuarto lugar, y no menos importante, propongo desarrollar la humildad. Las nuevas generaciones tienen mucho que enseñarnos; y en la medida que nos acerquemos a ellos sin arrogancia ni preconceptos, como ese de «generación de cristal», lograremos una mejor comunicación y la disposición a que ellos estén también dispuestos a escuchar y asimilar lo mucho que nosotros tenemos para enseñarles. De esta manera, pondremos en práctica la sinergia, tan necesaria en esta época de conflictos y sinsentidos.


Autor

Arnaldo González Graterol

Autor de la competencia Liderazgo de personas y equipos en el libro "Y eso, ¿cómo se come?"

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